Tres tabernas de Almería con sabor castizo (Parte 2)

Confieso que, en eso de los bares, mi corazón tira a lo viejuno. Es ver una mesa baja de madera, una cazuela de barro o un azulejo en las paredes y mi paladar y mi alma se revolucionan como preparándose para salir de fiesta.

Y como me encanta compartir esos momentos de disfrute y, ocasionalmente, de descubrimiento, os traigo hoy la segunda edición de unos artículos donde os presento la esencia más auténtica de la gastronomía local revestida de mucha solera.

El Portón Verde

Calle Méndez, 6 (Almería)

La bodega te recibe con un cartel que rinde tributo a su pasado, cuando se le conocía como ‘La Antigua’. Hace menos de un año fue traspasado y ahora, El portón verde (que se llama así por la impresionante puerta de caballerizas que le sirve de entrada), trata de hacerse un hueco respetando la tradición que le precedía con calidad y mucho encanto. Me conquistaron especialmente los dos platos de puchero que probé allí, unos callos melosos como un beso de recién ennoviados y la olla del día, con un trigo con hinojos que era un puro homenaje al recetario tradicional almeriense. No os vayáis sin probar las patatas colorás; una peculiar receta que aúna sobrasada, patatas y huevo en un mismo plato. Sobran las palabras.

[modula id=”1916″]

Bodega La Botas

Calle Fructuoso Pérez, 3 (Almería)

Un clásico entre los clásicos de la capital que, tras mucho tiempo sin visitarlo, volvió a recordarme por qué siempre hay que tenerlo en cuenta cuando hablamos de tascas castizas en Almería. Las terracita de la calle Fructuoso Pérez, con esas mesas ornamentadas y sus sillas de mimbre, es uno de los rincones gastronómicos más encantadores del centro de la ciudad. Un lugar en el que respirar la vida de los almerienses mientras se degusta un vino fino poquito a poco. Pero es que a esa atmósfera que te transporta en el tiempo hay que sumar, además, una carta completísima en la que no falla casi nada. Tengo clavado en el sentido aquella tapa de trigo, de la que ya hablé EN ESTE ARTÍCULO y las delicias de atún fresco, que son un frenesí de sabor y originalidad.

[modula id=”1924″]

Bodega La Gitanilla

Plaza de los Derechos Humanos, 1 (Almería)

Como siempre que alguien menciona esta clásica taberna, habrá polémica. Pero yo no puedo más que rendirme a la peculiaridad y la poca ortodoxia de sus maneras. La Gitanilla es una experiencia que hay que vivir. Saldrá bien, mal o regular, pero seguro que no os deja indiferente. Las veces que yo he visitado el lugar no me ha transmitido más que buenas impresiones. La cuestión es ir, sentarte y relajarte. Con la paciencia y el buen humor suficientes, os garantizo que disfrutaréis de un rato formidable comiendo, además, muy, pero que muy bien. Os reto a encontrar unas berenjenas fritas mejor elaboradas que estas y unas croquetas más sabor.

[modula id=”1905″]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s