Probando dulces navideños almerienses

Soy un auténtico devoto de la Navidad. En cuanto arranco la hoja de noviembre del calendario, llegan a mi vida los villancicos, las luces de colores, los horribles jerseys de renos y Mariah Carey durante todo el día.

Y, como goloso empedernido que soy, desde hace días también pueblan mi despensa las especialidades tradicionales en estas fechas. Mazapanes, polvorones, mantecados y bombones de todos los colores y sabores que se transformarán en culpa y arrepentimiento cuando mire la báscula después de Reyes.

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Para la dura empresa de probar un buen puñado de dulces no se me ocurrió mejor compañía que la del escritor y amigo Jesús Muñoz. Pocos conocen tan bien nuestra tierra como él y le profesan tanto cariño a las costumbres y gastronomía almeriense. Mano a mano nos sentamos alrededor de una mesa con ingentes cantidades de artículos traídos desde distintos pueblos y un té para calentarnos el cuerpo con el propósito de mostraros unos cuantos ejemplos de nuestra repostería navideña autóctona.

Mantecado de Fondón (Camp)

Uno de los grandes clásico de las navidades almerienses. Un producto imprescindible prácticamente en cualquier cosa que cumple a la perfección con los cánones del buen mantecado. Bastante dulce, mantecoso, envolvente y con ese puntito de frescor que le da el limón.

Mantecado de Fondón (Camp).
Mantecado con almendra ‘Dulcita’ de fondón (Camp)

La gama más alta de Camp son estos ‘Dulcita’, que hacen honor a su nombre con un sabor bastante dulce donde la almendra marcona predomina. La abundancia de fruto seco hace que su textura sea algo menos untuosa que la de la versión clásica de este fabricante.

Mantecado con almendra ‘Dulcita’ de Fondón (Camp).
Mantecado de Laujar (Miguel García)

Este mantecado se desmarca por proponer algo más de contraste y personalidad. Muy tostado, con un color oscuro y presencia notable del limón. Te gustará si prefieres las cosas no demasiado dulces.

Mantecado de Laujar (Miguel García).
Mantecado de Laujar (Dulce Andarax)

Lo único que puede separar a estos mantecados de los anteriormente mencionados de Camp es su forma algo más ‘rústica’. Por lo demás, no supimos diferenciar entre unos y otros incluso realizando una cata a ciegas.

Mantecado de Laujar (Dulce Andarax).
Polvorón de Padules (panadería hermanos Olmo)

La característica principal es que podemos notar en la boca cómo se ha utilizado azúcar no demasiado fina para su elaboración y que este no se ha disuelto con el resto de los ingredientes. Esto le confiere una textura arenosa y particular además de dejar el dulzor por debajo de lo que estamos acostumbrados en este tipo de elaboraciones. No demasiada almendra y esta se presenta muy desmenuzada, casi imperceptible.

Polvorón de Padules.
‘Gitano’ de Padules (Panadería Hermanos Olmo)

Un dulce de textura terrosa y muy crujientes, casi tanto que podría parecer una galleta. Los amantes de los frutos secos estarán encantados de encontrar almendras en trozos muy grandes repartidas por el producto. Es curioso que elijan el azúcar refinado normal en lugar de glas para espolvorear la parte superior, lo que acentúa esa textura tan viva.

‘Gitanos’ de Padules (Panadería Hermanos Olmo).
Mantecado de molde de Padules (Panadería Hermanos Olmo)

Algo que caracteriza a todos los productos de los Hermanos Olmo es estar elaborados en un horno de leña. Esto consigue un tostado presente también en estos mantecados, que crujen en cada bocado. Bastante más dulces que los ‘gitanos’ y con ese deje casero que impregna todo lo que hemos probado de la panadería paduleña.

Mantecados de molde de Padules (Panadería Hermanos Olmo).
Mantecado de almendra de Albox (Panadería Las Pocicas)

Su cuerpo terroso y rústico es lo que define a estos mantecados. Además, confían prácticamente toda la faceta dulce del producto al azúcar glas del exterior, lo que genera un contraste realmente curioso.

Mantecado de almendra de Albox (Las Pocicas).
Mantecados de vino de Albox (panadería Las Pocicas)

El vino blanco no te golpea en la cara sino que se deja notar poco a poco conforme vas paladeándolo más y más. Resultan más crocantes que los de almendra gracias a un mayor tostado. De la misma manera que los anteriores, el abundante azúcar glas exterior hace que no se abuse del dulce en la masa.

Mantecados de vino de Albox (Las Pocicas).

Os animo a todos a que comentéis cuáles son vuestros favoritos. Y si os animáis a invitarme a probarlos, mejor que mejor; otra entrega de este artículo podría llegar.

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